Freedom Road Socialist Organization

[The following statement is reprinted from the International Communist Seminar in Brussels, 2-4 May, 2002. The list of organizations who signed it are at the end of the document. Click here to go to the seminar's website.]


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Resolución General:
Crisis económica y crisis del imperialismo

Seminario Comunista Internacional

"Crisis económicas y la posibilidad de una gran crisis mundial" Bruselas, 2-4 mayo de 2002

27-06-2002

Se anuncia una crisis mundial de magnitud comparable a la de 1929. Los factores que pueden provocar tal crisis se están acumulando. Ello hace estremecerse a la burguesía monopolista y ofrece nuevas oportunidades para el movimiento revolucionario.

1. El sistema capitalista siempre ha generado crisis económicas. La primera tuvo lugar en 1825, en la economía más desarrollada de la época, Gran Bretaña. En El Capital, Marx puso al descubierto las leyes básicas de la producción capitalista y determinó el carácter cíclico de las crisis. La primera crisis mundial tuvo lugar en 1848. Desde entonces se han sucedido 24 períodos de crisis económicas.

A finales del siglo XIX, el capitalismo experimentó su primera crisis estructural, que duró desde 1873 hasta 1895. Lenin describió en El imperialismo, estadio superior del capitalismo, cómo esta crisis condujo a la transformación del capitalismo liberal en un capitalismo monopolista. En este estadio, los monopolios se reparten el mundo entre ellos. El imperialismo siguió a la primera gran crisis y las potencias imperialistas lucharon durante la I Guerra Mundial para repartirse el mundo.

2. La visión económica burguesa no logra explicar el origen de las crisis y su carácter cíclico. No por falta de inteligencia, sino porque su perspectiva de clase no percibe la naturaleza explotadora del sistema productivo. Su perspectiva de clase no percibe las leyes que originan y causan el desarrollo de las crisis, puesto que parte de la superioridad e inmortalidad del sistema capitalista. Por ello se mantiene en un análisis superficial y erróneo encaminado a evitar que las masas ataquen al sistema económico.

3. Únicamente la ciencia económica marxista, basada en el materialismo dialéctico e histórico, proporciona la clave para una comprensión global de la crisis y cómo superarla.

Por un lado, la búsqueda del beneficio empuja al capitalista a incrementar la producción, creando capacidades adicionales sin cesar. Por otro lado, la feroz competencia le lleva a intensificar la explotación sobre las masas trabajadoras con el objetivo de producir más barato y conquistar los mercados de los competidores. Esto supone una constante presión sobre los salarios, independientemente de que sean salarios directos o indirectos. De ello resulta una contradicción insalvable entre el aumento de la capacidad de producción y la pérdida de poder adquisitivo por las masas.

Marx explica que toda crisis es esencialmente una crisis de sobreproducción. Escribe: "La razón última de toda verdadera crisis reside en la pobreza y el limitado consumo de las masas, frente a la tendencia del capitalismo por desarrollar las fuerzas productivas como si su límite no fuera otro que la capacidad de consumo absoluto de la sociedad"

Éste es el corazón del sistema capitalista, su fundamento, su sistema de reproducción e incremento constante de la explotación. Engels añade: "En estas crisis, la contradicción entre la producción socializada y la apropiación capitalista desemboca en una explosión violenta. La circulación de mercancías se detiene momentáneamente. El dinero, el medio de circulación, se convierte en un estorbo para la circulación. Todas las leyes de la producción y circulación de mercancías son trastocadas. La colisión económica llega a su apogeo. El modo de producción se rebela contra el modo de cambio, las fuerzas productivas se rebelan contra el modo de producción en el cual se han hiperdesarrollado.

La sobreproducción es relativa y no absoluta. Y ello significa simplemente que la cantidad de mercancías que se producen está más allá de la capacidad adquisitiva de los trabajadores. Así, en el capitalismo, se llega a la absurda situación en la que la gente pasa hambre porque se produce demasiada comida, la gente pasa frío porque se ha fabricado demasiada ropa o la gente duerme a la intemperie porque se han construido demasiadas casas.

Al mismo tiempo, la crisis capitalista refleja una sobreacumulación de capital. En su búsqueda de los mayores beneficios, los capitalistas racionalizan constantemente la producción utilizando máquinas cada vez más eficientes tecnológicamente. De esta manera la composición orgánica del capital tiende a crecer y al mismo tiempo se socava la fuente de valor, el trabajo. Esto lleva a una tendencia a la baja en la tasa de beneficio.

La crisis de sobreproducción se manifiesta en un excedente de producción por un lado, y en un excedente de capital por el otro. No falta capital, pero éste no encuentra inversiones suficientemente rentables en la producción. Aparece entonces la especulación financiera.

Sobre esta base, el sector financiero se desarrolla de manera desmesurada. El capital "virtual" puede dar la ilusión de ser una solución a la crisis económica al dar ingresos rápidos, pero inevitablemente prepara el reventón de la burbuja financiera. El exagerado crecimiento del sector financiero y especulativo no se corresponde con la realidad de la producción. El capital "virtual" actúa como garantía para un mayor endeudamiento, lo que a su vez alimenta la burbuja financiera. Ésta es la razón por la que las depresiones económicas siempre han ido precedidas de un desplome del mercado financiero y bursátil. Tal desplome da la falsa impresión de que la naturaleza de la crisis es financiera, pero la raíz más profunda se encuentra en el sistema de producción. Reside en la propiedad privada de los medios de producción, en la contradicción entre el carácter social de la producción y esa propiedad privada de los medios de producción.

El paso al capitalismo monopolista ha llevado esta contradicción al paroxismo y ha reforzado todos los factores de la crisis.

4. Estos procesos se manifestaron de la manera más brutal y destructiva en la crisis de 1929 que llevó a la Gran Depresión.

La crisis comenzó en los EEUU con un crack de la bolsa de una magnitud jamás conocida hasta entonces. En un día, el 29 de octubre, se intercambiaron 16,5 millones de acciones. El índice bursátil perdió 43 puntos, lo que suponía los beneficios de todo un año. Y la bajada continuó.

Esta crisis financiera reveló la crisis de baja producción subyacente. Hasta 1932, la producción cayó un 46%. No se alcanzó el nivel de 1929 hasta 1937. En 1933, casi 13 millones de trabajadores estaban en el paro, lo que suponía alrededor del 25% de la fuerza de trabajo. En 1938, el paro todavía se mantenía en el 20%.

La crisis se extendió a Europa y al resto del mundo. En Alemania el paro alcanzó la cifra de 5 millones en 1932, lo que suponía el 40% de los trabajadores. En Gran Bretaña alcanzó los 3 millones. Mientras millones de personas (sin duda entre 40 y 50 millones) perdían su trabajo, en la Unión Soviética el paro había sido erradicado en 1931. La Unión Soviética había demostrado que la producción podía crecer, y a ritmos desconocidos (18%), sin que apareciesen crisis periódicas. Más bien al contrario, pues el crecimiento iba acompañado de una continua mejora del nivel de vida de la población.

Los nazis llegaron al poder aprovechando la miseria de las masas y la incapacidad de los partidos tradicionales para resolver la crisis. Impusieron una dictadura a los trabajadores alemanes y llevaron a cabo una política de guerra y expansión, inicialmente dirigida contra la Unión Soviética.

La crisis de 1929 llevó efectivamente a la miseria y la intensificación de la explotación sobre los trabajadores, a la militarización de la economía, al fascismo y, finalmente, a la guerra mundial. Pero, a fin de cuentas, también supuso la derrota de Alemania nazi y sus aliados. Llevó a la victoria del socialismo en muchos países de Europa y Asia. Mientras el capitalismo buscaba una solución a la crisis a través del fascismo y la guerra, los pueblos encontraban el camino a través de la revolución y el socialismo.

70 años después el mismo proceso está teniendo lugar.

5. A lo largo del pasado siglo, en dos ocasiones el imperialismo únicamente ha encontrado el camino de la guerra para superar la crisis. Los efectos "limpiadores" de la II Guerra Mundial fueron tan "saludables" que la burguesía no ha conocido otra gran crisis como la de la Gran Depresión durante un período relativamente largo. Esto llevó a algunos a creer que el capitalismo había finalmente encontrado en el keynesianismo y en la política fiscal macroeconómica keynesiana (de los años 30 a los primeros 70) el remedio milagroso para eliminar sus contradicciones. Desde 1974-75, sin embargo, el capitalismo mundial se ha encontrado una vez más en un período de lento crecimiento, interrumpido por fuertes crisis cíclicas. Ante esta nueva crisis estructural, la burguesía imperialista ha lanzado una ofensiva neoliberal dirigida a arrebatar las concesiones que tuvo que hacer a una "capa alta" de la clase trabajadora y a algunos estados clientes. Concesiones que tuvo que hacer para salvaguardar su poder ante la amenaza de la Unión Soviética y el avance de las fuerzas revolucionarias por todo el mundo tras la II Guerra Mundial.

Esta ofensiva comenzó en los EEUU y en Gran Bretaña y se ha extendido por todo el mundo a través de la intervención de las instituciones internacionales (FMI, Banco Mundial, OMC).

6. Esta ofensiva coincidió con la contrarrevolución en la URSS. Treinta años de degeneración revisionista llevaron a la completa liquidación del Partido Comunista. La burguesía, que se había desarrollado durante el período revisionista, tomó abiertamente el poder con la ayuda del imperialismo. En 1989, la triunfante burguesía imperialista anunció su victoria sobre el socialismo. Pregonaba que el capitalismo es el único sistema viable, el "fin de la Historia". El mundo viviría en paz y prosperidad. Una era de crecimiento estaba teóricamente a la vuelta de la esquina. Gracias a los nuevos mercados de la Europa del Este, el capitalismo parecía haber obtenido un nuevo aliento.

Esta esperanza se ha esfumado en menos de diez años. Nunca había habido tanta miseria en el mundo. Las crisis económicas tienen lugar una detrás de otra. A lo largo y ancho del mundo capitalista se produce la fascistización de los regimenes políticos. Los dividendos de la paz se han convertido de hecho en dividendos de la guerra.

En los antiguos países socialistas, el prometido "desarrollo industrial" se ha convertido en una catastrófica destrucción de todo lo que el socialismo había construido en la Unión Soviética y en el resto de Europa del Este. El presidente ruso Putin ha reconocido que cada año salen del país unos 25.000 millones de dólares a cuentas de EEUU y otros países.

En 10 años de perestroika capitalista, alrededor de 45.000 millones de dólares han salido de Ucrania, en contraste con los 5.000 millones de dólares en mercancías. No es accidental que Ucrania, en la época soviética altamente industrializada y entre los diez países más desarrollados de Europa, en el año 2000 tuviera un PIB de 661 dólares per capita.

El imperialismo alemán enseña su avaricioso rostro en el Este, no para crear nuevas empresas, sino para destruir sistemáticamente a los competidores reales y potenciales de los monopolios alemanes. Las bombas de la OTAN destruyeron la factoría de Zastava en Yugoslavia. Pero otras factorías sufren los mismos efectos destructores a causa del dumping de productos y capitales excedentes del Oeste. Esto es fundamentalmente lo que ocurre en el caso de la antigua RDA.

La propaganda buguesa pretendió que el desplome del campo socialista en Europa del Este y en la Unión Soviética significaría el fin de los ideales del socialismo, ignorando así la resistencia y la voluntad de los países que se esfuerzan por mantener y desarrollar el socialismo. Enfrentándose a una compleja situación internacional, estos países continúan avanzando por este camino y hoy día constituyen un punto de referencia para los pueblos del mundo, al demostrar que una alternativa socialista al capitalismo es factible.

7. Desde 1989, el mundo se ha visto sacudido por tormentas económicas. Japón, el país imperialista con el mayor índice de crecimiento desde la II Guerra Mundial, fue el primero en hundirse. Desde 1990, Japón ha ido cayendo en una crisis profunda. Su tasa de desempleo, un casi invisible 2,1% en 1990, se ha elevado a un 5,3% en 2002. Los factores tradicionales de una grave depresión se han manifestado: sobreproducción, mercados financieros e inmobiliarios inflados, especulación, endeudamiento desmesurado, reventón de la burbuja financiera y estancamiento. Aumentan los casos de suicidio, sobre todo entre los trabajadores de más edad: 3000 personas de alrededor de 55 años se suicidaron en 2000 (frente a "sólo" 1700 en 1995). Desde 1990, el Estado japonés ha inyectado más de 1 billón de dólares a la economía sin resultados apreciables.

8. La caída del socialismo en la URSS y En Europa del Este ha dado nuevos impulsos al desarrollo agresivo de la "globalización" imperialista. El excedente de capital busca una vía rentable con la apertura y liberalización de todos los mercados del Tercer Mundo. De acuerdo con esta lógica neoliberal, hay una parte marginada del mundo donde vive el 85% de la humanidad que podría hacer mucho más para llenar las arcas de las corporaciones transnacionales. La exportación de capitales está causando nuevos desastres. Para los países receptores, en lugar de traer crecimiento y el bienestar, la mano invisible del mercado ha supuesto el dominio de las empresas multinacionales.

En Bangladesh, por ejemplo, la industria textil supone un 73% de los ingresos de exportación del país (frente al 1% de 1982). Esta industria está compuesta mayoritariamente de trabajadoras. Por un salario miserable, trabajan de 12 a 14 horas diarias, cuando no tienen que quedarse de noche para terminar un pedido. Tienen que caminar 6 ó 7 kilómetros cada día para llegar al lugar de trabajo. Y conocen perfectamente la inseguridad: muchas mueren en el trabajo, víctimas de frecuentes incendios en sus talleres, donde 500 o 600 trabajadoras se hacinan unos pocos metros cuadrados.

9. ¿Cómo puede esta "nueva división internacional del trabajo", que únicamente pretende producir más y pagar menos salarios, traer un desarrollo mundial armonioso sin crisis económicas?

A finales de 1994, México, la tierra del "milagro" latinoamericano, sostenido por los EEUU, tuvo que devaluar el peso. México ya había hecho estallar la crisis de deuda del Tercer Mundo de 1982. Como muchos otros países latinoamericanos, cayó víctima del empeoramiento de las condiciones sociales y económicas en los 80. Sin embargo se encadenó a la economía de su poderoso vecino, exportando productos textiles, componentes electrónicos y automóviles en detrimento de su agricultura. Se endeudó fuertemente en el extranjero emitiendo bonos del tesoro a alto interés y atrayendo carteras de inversiones para la industria de las telecomunicaciones. Los especuladores temieron una explosión social, los capitales huyeron del país y el gobierno devaluó el peso. Sin embargo, los EEUU le dieron financiación, acordando una línea de crédito de 50.000 millones de dólares, el mayor préstamo hasta entonces en la historia del FMI.

Hoy el país se encuentra en situación similar a la de entonces. La ralentización del crecimiento estadounidense ha afectado duramente al sector de la exportación. El trabajo en este sector mexicano se destruye rápidamente, mientras Guatemala y Asia se convierten en lugares privilegiados de producción para las compañías transnacionales.

10. En 1997 la crisis financiera estalló en Asia, suponiendo en particular el desplome de los "modelos" y los "milagros económicos". Supuso la destrucción total de la ilusión creada por el éxito económico de los cuatro "tigres asiáticos" (Taiwan, Korea del Sur, Hong Kong y Singapur). Estos países habían tenido la ventaja del apoyo y la protección de EEUU porque servían como bastión contra el comunismo. Los nuevos "tigres" (Thailandia, Malasia, Indonesia), que estaban empezando a seguir el camino de los anteriores, se encontraron entonces en la posición de suministradores de productos semifacturados de bajo valor añadido. El desmantelamiento de sus economías locales los hizo totalmente dependientes de las importaciones, cuyo coste excedía con mucho sus ganancias de la exportación. Los déficits comerciales se acumularon, los países se endeudaron y se unieron al grupo de los países superendeudados, bajo el permanente dominio de las instituciones financieras internacionales. Para equilibrar los presupuestos comerciales, estos países se abrieron a los buitres de la especulación, emitiendo bonos estatales a corto plazo con tipos de interés astronómicos.

Thailandia era el eslabón más débil. Devaluó su moneda un 15% el 2 de julio de 1997. En un tiempo record, los "viejos tigres" fueron succionados por un torbellino. Korea del Sur se desplomó después, habiéndose previamente endeudado con los bancos japoneses, en un intento por derrotar a sus competidores exportadores mediante una sobreexpansión de su capacidad productiva. Cuando estalló la crisis asiática, los bancos abandonaron a sus protegidos y la economía se vino abajo en una avalancha de bancarrotas y despidos masivos. En esta ocasión los EEUU no acudieron a ayudar, sino a comprar las empresas en bancarrota.

Durante la crisis financiera asiática, el 90% de la población se empobreció. Todo el sistema económico y político se estremeció y los caminos se abrieron para los revolucionarios.

11. En el verano de 1998 fue el turno de Rusia para dejar al descubierto su podredumbre económica tras el impacto de la crisis asiática. Los especuladores internacionales se esfumaron con sus holdings financieros internacionales. El 17 de agosto, el valor del rublo frente al dólar USA cayó de 6 rublos a 22-24 rublos.

Mientras las masas sufrían retrasos en el pago de sus salarios, los nuevos ricos se enriquecían aún más especulando con bonos estatales a corto plazo con tipos de interés de más del 300% por año y haciéndose con propiedades estatales a precios irrisorios.

Los trabajadores, a los que prácticamente no se pagaba, comenzaron a cobrar el sueldo en rublos devaluados. Su poder adquisitivo se redujo drásticamente. La producción siguió cayendo. Casi no alcanzaba el 60% del nivel de 1989. La esperanza de vida se redujo.

12. En septiembre de 1998, Brasil sufrió una fuga de capitales de 1.000 millones de dólares diarios. El mayor país de América Latina fue víctima de la fiebre especulativa. Recibió 41.000 millones de dólares del FMI y de los EEUU para evitar el contagio. A cambio, tenía que reducir sus deficits presupuestarios recortando en gastos sociales y devaluando su moneda, el real . Esto colocó a su socio comercial en el Mercosur, Argentina, en la peor de las dificultades. Muy endeudado, sobre los 150.000 millones de dólares, el país tuvo que dedicar prácticamente todos sus beneficios de la exportación a cubrir sus deudas internacionales. El país fue desangrado. La crisis económica llevó a la crisis política.

13. ¿Y los EEUU?

A comienzos de la década, los ideólogos burgueses alababan las nuevas virtudes del crecimiento norteamericano. Según ellos, los EEUU habían entrado en una nueva fase, la de la "nueva economía", la era del conocimiento y de la sociedad de la información. Así las cosas, las clases desaparecerían porque el trabajo manual sería sustituido por el conocimiento y la información como centros del proceso productivo. Esto permitiría un crecimiento económico sin obstáculos, y por tanto sin crisis. El propio capitalismo sería sustituido por una nueva forma social, la sociedad postindustrial.

Desde entonces, un desplome espectacular ha demostrado que esos conceptos no estaban basados en la realidad. La llamada "nueva economía" funciona igual que la vieja y se está iniciando una crisis de sobreproducción, al igual que en modo capitalista más puro.

La economía de EEUU ha estado impulsada por una enorme especulación en los mercados financieros. Desde 1982, el nivel de la producción de EEUU ha aumentado 2,5 veces, mientras que el de los mercados financieros aumentaba diez veces más.

Los EEUU progresan por el hecho de que consumen 450.000 millones de dólares más de lo que producen, o un 4.5% de su PIB. Para que esa situación pueda continuar, 450.000 millones de dólares tienen que ser atraídos cada año en forma de capital (inversiones de bolsa o especulativas, préstamos bancarios, etc.). Este sistema se basa asimismo en la cada vez más dominante posición del dólar USA en la escena internacional. El privilegio imperial que este continuo flujo de dólares representa podría ser puesto en duda en el futuro por la competición del Euro o una posible moneda común asiática.

Las familias, las empresas e incluso el Estado norteamericano están muy endeudados. Los ahorros particulares son cercanos a cero (lo que significa que los norteamericanos gastan prácticamente todo lo que ganan). Esto hace a la economía particularmente frágil y vulnerable.

Las desigualdades sociales aumentan. En San Francisco, donde se encuentra Silicon Valley, sólo el 10% de los habitantes pueden comprar una casa. El 20% no tiene hogar. A escala nacional, 798.000 personas no tienen hogar. Y el desarrollo financiero únicamente aumenta esta injusticia social. En Enron, con la compañía en bancarrota, los directivos se van para casa con compensaciones de varios cientos de millones de dólares, mientras los trabajadores no sólo pierden su trabajo, sino también sus planes de pensiones, que estaban colocados en fondos de la compañía.

Desde abril de 2000, el NASDAQ, el índice bursátil de los valores tecnológicos, ha experimentado una importante caída. En un año perdió entre el 60 y el 70% de su valor. Esto ha conducido a una gran reestructuración de toda la industria, especialmente en el sector de las nuevas teconologías. En 2001, sólo en este sector, 188.000 trabajadores perdieron su empleo.

Esto demuestra que la llamada "nueva economía" es y se mantiene capitalista en su naturaleza. Por lo tanto es propensa a la recesión, a la depresión y a la crisis.

Los principales tipos de interés federales han sido reducidos seis veces en el transcurso de 2001, llegando al extremadamente bajo nivel del 1,75%. Los precios de la energía se mantienen a niveles bajos. Esto ha permitido mantener el consumo privado, pero no ha estimulado la producción industrial. El paro ha aumentado hasta el 6%. En tres años, la administración Bush inyectará 500.000 millones de dólares a la economía, en forma de bajadas de impuestos, ayudas a sectores con dificultades y pedidos militares. Con esta inyección, los mercados financieros se han mantenido a flote, incluso después del 11 de septiembre.

Pero la fragilidad y vulnerabilidad de la economía de EEUU continuará siendo una de sus características básicas. Un ataque al dólar podría generar una tormenta que haría temblar todo el sistema económico mundial.

 14. Los mismos factores que generaron la crisis de 1929 están presentes hoy a mucha mayor escala. La "globalización" ha reforzado todas las contradicciones del sistema. Los elementos de desestabilización han crecido. Los problemas se acumulan y empeoran:

15. Se están dando las condiciones para el estallido de una crisis, más seria y más destructiva que la de 1929. Ilustrativo de esto es la turbulencia financiera que ha recorrido el mundo desde 1997, que ha demostrado la extrema fragilidad del mundo imperialista y la probabilidad de un colapso mayor en los próximos años.

Para atajar la crisis el FMI tuvo que intervenir. Ha tenido que dar 50.000 millones de dólares a México, 63.000 millones a Thailandia e Indonesia, 57.000 millones a Korea del Sur, 41.000 millones a Brasil... Los EEUU han tenido que reunir en un día a los principales banqueros del país para evitar la bancarrota del fondo especulativo LTCM, que hubiera desbaratado todo el sistema financiero.

En 2001-2002, la crisis de sobreproducción se declaró simultáneamente en los tres principales centros imperialistas. El grado de sincronización de la recesión de 2001, que demuestra el grado de extensión de la crisis por todo el sistema, es hoy de 90/100. En 1975 era sólo de 50, en 1982 de 60 y en 1991 de 65.

El ascenso de la globalización financiera lleva inevitablemente a la sincronización de las crisis. Favorece las reacciones en cadena: cadena de la crisis asiática, crisis rusa, debacle del LTCM, huída de capitales de Brasil, crisis en Argentina, desplome del NASDAQ en EEUU y deceleración de la demanda, la cual golpea a todos los proveedores del Tercer Mundo, etc.

Las consecuencias de un desplome financiero serán más desastrosas. Todos los expertos son conscientes de que la situación es explosiva. Todos sueñan con un "aterrizaje suave". Pero todos temen un "aterrizaje duro", un verdadero crack.

16. La magnitud de estos fenómenos nos lleva a la conclusión de que realmente no hay más que dos soluciones para el capitalismo en la presente situación: o bien el camino de una nueva guerra mundial, provocada por el agravamiento de todas las contradicciones del sistema, provocado por la actual crisis económica; o bien la superación del capitalismo y su sustitución por un modo superior, el socialismo.

La administración Bush ha aumentado la producción militar masiva. Ha incrementado los pedidos militares y el presupuesto de defensa se elevará de 299.000 millones de dólares en 2001 a más de 379.000 millones en 2003. Robert Barro, profesor de Harvard, estima que cada aumento de 1 dólar en el presupuesto de defensa tiene un impacto de 60 ó 70 centavos en la economía. Monopolios armamentísticos como General Dynamics, Lockheed Martin, Northrop Grumman o Raytheon han visto cómo suben sus acciones.

El 11 de septiembre se ha utilizado como pretexto para guerras y agresiones contra cualquier país o movimiento que se oponga a la dominación imperialista y para una creciente fascistización de los regímenes políticos occidentales. Los EEUU, seguidos por los otros poderes imperialistas, han lanzado una gran campaña de "lucha contra el terrorismo". Pero consiste claramente en suprimir toda forma de resistencia popular y toda voluntad de soberanía antiimperialista. Con la guerra de Afganistán, la declaración de guerra contra los "Estados canallas", y el anuncio de una larga y amplia ofensiva, los EEUU afirman claramente su deseo de dominar el mundo. En primer lugar, apuntan a Oriente Medio, Asia Oriental y América Latina.

Esto implica mayores y más devastadores antagonismos que podrían desembocar en conflictos con consecuencias mundiales. No podemos obviar por más tiempo la guerra de agresión de EEUU contra China, en la cual los EEUU ven una gran amenaza para su hegemonía. A largo plazo, las contradicciones interimperialistas pueden derivar en una nueva guerra mundial.

17. Mientras los propagandistas burgueses sueñan con un capitalismo controlado por un gobierno mundial, el mundo está volviéndose cada vez más turbulento e ingobernable. Los poderes imperialistas intensifican la explotación y la opresión. Pero los pueblos del mundo y los Estados con espíritu de independencia resisten. Los poderes imperialistas se encuentran cada vez más reñidos entre sí. Actúan en beneficio de sus respectivas compañías monopolísticas y tratan los asuntos mundiales en su propio beneficio. Esto conduce a un creciente rechazo hacia la democracia burguesa, el velo tras el que se esconde el control de los poderes financieros sobre el Estado, los partidos y los medios de comunicación.

En medio de las las actuales crisis, se multiplican las luchas por la liberación nacional y la democracia en el mundo. Ya sea en Palestina, Filipinas, Argentina, Nepal, Colombia, Ecuador o en cualquier otro lugar, los pueblos se rebelan contra el imperialismo, sus crisis y sus consecuencias. Nunca antes la opresión imperialista y la explotación habían suscitado un odio tan intenso como para provocar ataques a los más significativos símbolos de dominación que son el WTC, el Pentángono y la Casa Blanca.

Las guerras iniciadas por el imperialismo, con sus crueldades y masacres, traerán el rechazo al capitalismo por las amplias masas populares. Éstas acelerarán el proceso revolucionario y, como fue el caso de las anteriores guerras mundiales (1914-1918 y 1939-1945), serán el punto de partida de guerras revolucionarias, llevando a la destrucción de los Estados capitalistas y a la construcción del Estado socialista. Como Lenin apuntó en El imperialismo, estadio superior del capitalismo, los comunistas no deben mitigar los antagonismos que genera el capitalismo, sino "avanzar para su intensificación y profundización"

18. Tenemos que afirmar lo siguiente de la manera más contundente: la única alternativa para garantizar un mundo sin miseria, dominación y guerra es la lucha contra el imperialismo y la construcción del socialismo.

Esto quiere decir una sociedad en la cual los seres humanos sean la principal preocupación, en la cual la lógica de la propiedad privada y del mercado sea erradicada, en la que los recursos y la teconología sean puestos al servicio de las necesidades de la población, en la que la justicia social y la solidaridad jueguen un papel central. En relación con esta renovada resolución están las muy importantes tareas de aprender las lecciones de la traición revisionista al socialismo y la construcción del socialismo sobre bases más fuertes.

Si el siglo XX ha conocido la batalla entre el imperialismo y el socialismo, y algunos han pensado que aquél había vencido definitivamente sobre éste, el siglo XXI será el de la victoria del socialismo. Es en esta tarea, sobre este armazón, donde los comunistas de todos los países tienen que trabajar.

 

Firmantes :

  1. All-Union Communist Party of Bolsheviks, Russia
  2. Asamblea Nacional Anticapitalista, Italia.
  3. Asociación de Refugiados de América Latina y el Caribe (ARLAC), Bélgica.
  4. Acción del Chad por la Unidad y el Socialismo (ACTUS).
  5. Comité d’initiative pour la formation du Parti communiste (COIFOPCHA), Haïti
  6. Comunistas en Lucha, Francia.
  7. Democrazia Popolare (Sinistra Unita) (DP), Italy
  8. Fensuagro, Colombia
  9. For a Better World, USA
  10. Forces de Libération de Mauritanie (FLAM)
  11. Freedom Road Socialist Organisation, EEUU
  12. Jatio Shromik Jote (Fédération nationale syndicale), Bangladesh
  13. International Council for Friendship and Solidarity with the Soviet People, Canada
  14. International Association for Friendship, Solidarity, Understanding and Cooperation, "Carpathians Genius", Romania
  15. Labour Socialist Party, Romania
  16. Movimiento Revolucionario 8 Octubre, Brazil
  17. North Compass, Canada
  18. Organisation of the Fedayin (Minority), Iran
  19. Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE).
  20. Partido Comunista de Filipinas.
  21. Partido Comunista de Obreros y Campesinos, Pakistán
  22. Partido de la Liberación, Argentina.
  23. Sociedad Karl Marx, Hungría.
  24. Lalkar, Reino Unido.
  25. Frente Nacional Democrático de Filipinas.
  26. Partido Proletario del Perú
  27. Soccorso Popolare, Italia
  28. Sociedad Stalin, Reino Unido
  29. Partido del Trabajo de Bélgica.
  30. Rete dei Comunisti, Italia
  31. New Communist Party, Netherlands (NCPN)
  32. Colonel Taher Sangsad, Bangladesh
  33. Palestinian People’s Party
  34. Penarth/South Wales Branch of the New Communist Party, U.K.
  35. Communist Party of Aoteroa, New Zealand

(lista a 26 de junio de 2002)

Para firmar esta resolución, envíe un mensaje a wpb@wpb.be